¿Por qué son ricos los judíos?

¿Por qué son ricos los judíos?

Aunque no estoy particularmente atraído por el sistema de creencias de los judíos, ni sigo alguna otra practica religiosa, si me interesa mucho el por qué los judíos son exitosos en sus negocios o cómo es que logran acumular riquezas mientras que otras culturas no lo logran con el mismo éxito.

Hay pocas obras escritas por eruditos judíos ortodoxos sobre la relación entre el socialismo, el capitalismo y el judaísmo. Una lectura cuidadosa de la literatura relevante, sin embargo, sugiere que es posible postular cinco pilares básicos de la teoría económica judía de los cuales se pueden deducir muchas implicaciones de la política económica. Aunque no exhaustivos, nuestros cinco axiomas representan lo mejor de nuestro conocimiento, el primer intento de formular una parsimoniosa lista de principios básicos que ayuden a sistematizar los fundamentos de lo que llamamos teoría económica judía.

Asociación de los judíos con el Creador

El primer pilar de la teoría económica judía que postulamos es: “el hombre es creado a imagen de Dios, de nosotros”. En el judaísmo, esta afirmación se interpreta en el sentido de que Dios es el Creador del mundo y que el hombre es el creador en el mundo. Al hombre se le dio la esencia divina para ser un socio de Dios en el acto de la creación.

En el judaísmo, el trabajo, la actividad creadora y la innovación son formas de expresar la imagen divina.

Respeto y protección de la propiedad privada

El segundo pilar de la teoría económica judía es que los derechos de propiedad privada son esenciales y deben ser protegidos. Al hombre se le da el potencial para crear, pero los eruditos judíos han reconocido claramente que el hombre sólo dominaría el mundo material trabajando e innovando si tuviera la capacidad de apropiarse de los frutos de su trabajo. Para motivar al hombre a cumplir con el mandamiento de participar en el acto de la creación, se consideró esencial la protección segura e inflexible de la propiedad privada.

Observe que dos de los diez mandamientos están directamente relacionados con la protección de la propiedad privada: “No robarás” y “No codiciarás nada de lo que pertenece a tu prójimo”. La prohibición del robo incluye no sólo esta modalidad, sino también varias formas de robo mediante engaño o prácticas comerciales poco éticas, como el uso de medidas falsas en una transacción. La segunda prohibición va más allá y prohíbe a los judíos codiciar las posesiones de otros, incluso si no hay adquisición de propiedad ilegal. El castigo por la violación de los mandamientos es bastante severo, lo que demuestra la inmensa importancia de la propiedad privada en la tradición judía. De hecho, el diluvio del tiempo de Noé es entendido por los rabinos como un castigo por los pecados contra la propiedad privada.

Incluso hoy en día en Israel, no es difícil ver a la gente distribuyendo pequeños trozos de papel, anunciando la pérdida de un objeto y su descripción y está en obstrucción con otros tantos.

Recolectar monedas de manera honesta

El tercer pilar de la teoría económica judía es la acumulación de riqueza como virtud y no como vicio. El hombre está obligado a participar en el proceso creativo, no debe desmotivarse por la protección inadecuada de la propiedad privada, y es bendecido cuando el resultado de un trabajo honesto es la acumulación de riqueza.

El Talmud enseña: “El que se beneficia de su propio trabajo es más grande que el que teme al paraíso” (Berachot 8a, 4:1). En la Torá, los trabajadores productivos y virtuosos son recompensados repetidamente con grandes riquezas. La Torá describe con gran detalle la riqueza de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. La riqueza acumulada de manera honesta, es una señal de gran esfuerzo, habilidad y éxito en asociación con Dios en el proceso creativo. El individuo rico es aquel que tiene éxito en elevar el mundo material y expresar la imagen divina.

La encomiable capacidad de acumulación de riqueza no significa de ninguna manera que el judaísmo no esté interesado en la causa de los pobres. Todos los individuos son ordenados para ayudar a los miembros más pobres de la sociedad a través de donaciones caritativas. Sin embargo, la obligación de donar, llamada Tzedaká, es más sutil que eso y no debe confundirse con la redistribución del ingreso. La redistribución de los ingresos tiene como objetivo reducir las desigualdades de ingresos porque las disparidades de ingresos se consideran injustas e inmorales. Ésta no es una visión judía.

Los judíos tratan de cuidar de los necesitados

El cuarto pilar de la teoría económica judía propone la obligación de atender a los más necesitados mediante donaciones de caridad. El estudio sobre el pensamiento económico demuestra claramente que la preocupación compasiva por los pobres es un tema judío poderoso, como no lo era para los griegos y romanos precristianos. Se menciona en el Torá, el mandamiento de hacer “No endurezcas tu corazón ni cierres tu mano a tu hermano necesitado” (Deut. 15:7-8). El papel del hombre en el mundo no es sólo trabajar, crear, innovar, acumular riqueza y elevar el mundo material, sino también cuidar de los más necesitados.

Para entender la visión judía de la caridad, será necesario reconocer que este comportamiento está regulado por dos tipos de mandamientos del judaísmo. Primero, están los mandamientos que son de hombre a Dios. Segundo, están los mandamientos que son de hombre a hombre. Las restricciones de alimentos son restricciones en la categoría del hombre a Dios. Estos son principios morales. Las regulaciones sobre las transacciones comerciales apropiadas son ejemplos de los mandamientos del hombre hacia el hombre. Estos son considerados principios legales. La caridad pertenece a la primera categoría de mandamientos, lo que la convierte en un principio moral más que en un principio jurídico.

Gobierno limitado

El quinto pilar de la teoría económica judía que postulamos es la ineficiencia del gobierno y los peligros de la concentración del poder. A los judíos se les advierte repetidamente de la naturaleza malvada del gobierno y la burocracia. La advertencia principal se enumera de ciertas formas. Los gobiernos querrán sacar beneficio del esfuerzo del pueblo. Este tipo de gobierno evita que un pueblo obtenga las merecidas ganancias y riquezas. En el judaísmo se emplean las reglas de diferente manera la cual permite el funcionamiento del sistema para vivir de una mejor manera entre sus individuos.