Por qué se hizo rico Donald Trump

El presidente Donald J. Trump, un polémico magnate de bienes y raíces que fue elegido como el 45º presidente de Estados Unidos, se ha jactado de tener un patrimonio neto de más de 10 mil millones de dólares. El patrimonio del presidente Trump fue valorado en 2018 con 3,100 millones de dólares. Eso lo convierte en la persona #259 más rica del mundo. Mientras que Trump bajó once puestos en la clasificación de Forbes en comparación con la del año pasado y bajó 138 puestos desde que anunció su candidatura presidencial en 2015, continúa siendo una de las personas más ricas de los Estados Unidos.

La fortuna de los Trump

El padre de Trump, Frederick Christ “Fred” Trump, hizo una considerable fortuna al construir y vender viviendas para los soldados estadounidenses y sus familias durante la Segunda Guerra Mundial. Fue en la compañía de bienes y raíces de su padre en donde Trump inició en el negocio. En 1971, tomó el control de la compañía de alquiler de apartamentos de su padre, Elizabeth Trump & Son Co. y más tarde la renombró como The Trump Organization. Trump se quedó con la mayoría de las inversiones en bienes y raíces durante este período, en particular las asociaciones de condominios, los enormes edificios de apartamentos y las viviendas respaldadas por la Administración Federal de Vivienda, todos localizados en el área metropolitana de Nueva York.

Trump alcanzó gran fama al asociarse con el Holiday Inn, Corp. En ese entonces la compañía matriz de los resorts de casino de Harrah’s para desarrollar un hotel y complejo de casino con un valor aproximado de $250 millones en Atlantic City, llamado Harrah’s en Trump Plaza.

Eventualmente, Trump compraría a sus socios y cambiaría el nombre de la propiedad a Trump Plaza Hotel and Casino. Tras el exitoso lanzamiento de Trump Plaza, Trump compró una segunda propiedad en Atlantic City a Hilton Hotels por una suma de 320 millones de dólares. Después de que la cadena hotelera no obtuviera una licencia de juegos de azar, Trump cambió el nombre de esta última compra, llamándola Trump Castle.

Las caídas de Trump

Una vez de regreso a Nueva York, Trump compró el Hotel Plaza en 1988 por más de 400 millones de dólares y gastó otros 50 millones de dólares para renovar y redecorar bajo la dirección de su esposa, Ivanka Trump. Aunque parecía que nada podía detener el meteórico ascenso de Trump en la década de 1980, incluso los magnates inmobiliarios más ambiciosos están a merced de los estatutos de la ciudad.

Cuando Trump compró un edificio de apartamentos y un hotel adyacente en Manhattan, sus planes de construir una gran torre de condominios en el lugar se vieron restringidos por los programas de control de alquileres de la ciudad. En 1985, Trump reveló sus planes por la cantidad de 88 millones de dólares en el lado oeste de Manhattan, apodado ‘Television City’. Sin embargo, la oposición de la comunidad y un largo proceso de aprobación dieron fin a la visión de Trump para dicho proyecto.

Estos dos fracasos palidecen en comparación con las caídas que pronto le ocurrirían a la organización de Trump. En 1990, cuando el floreciente mercado inmobiliario de los años 80 comenzó a declinar, muchas de las grandes inversiones de Trump comenzaron a pesar mucho en para la empresa.

Trump y la bancarrota

A principios de los 90, la racha ganadora de Trump se detuvo. La economía nacional comenzó a desacelerarse y la economía de Nueva York se estancó, lo que provocó que las fuentes de ingresos de Trump disminuyeran. Pronto le resultó difícil pagar los intereses de la deuda que había acumulado para financiar sus diferentes negocios. Sus pagos anuales de préstamos fueron de $300 millones. La Organización Trump y sus subsidiarias debían 9.000 millones de dólares y la deuda personal de Trump ascendía a 975 millones de dólares.
Para evitar declararse en bancarrota, Donald Trump se reunió con cuatro de sus principales prestamistas, Citibank, Bankers Trust, Chase y Hanover Trust Co, ahora propiedad de JPMorgan, National Association. Los bancos estaban preocupados en caso de que se ejecutara la hipoteca de sus propiedades, ellos también perderían enormes cantidades de dinero.

Préstamo adicional

Al final, Trump convenció a los bancos para que le prestaran otros 65 millones de dólares, que serían empleados para mantener sus negocios activos. Los bancos también acordaron en aplazar por cinco años, los pagos de intereses y principal de los préstamos pendientes de Trump. Algunas de las deudas de Trump se pagaron con fondos de la venta de sus activos, que incluían una compañía aérea (Trump Shuttle) y un yate (que fue vendido al multimillonario príncipe saudí Al-Waleed bin Talal). Trump también vendió su participación accionaria del Hotel Plaza y convirtió a su casa de playa en Florida, Mar-a-Largo, en un resort.

La Organización Trump reveló que en 1990, tenía un valor de 5 mil millones de dólares, con hasta mil millones de dólares garantizados por el mismo Donald Trump. El negocio salió adelante gracias a una combinación de rescate y aplazamiento por parte de más de 70 bancos. Muchos señalan la compra en 1988 del Taj Mahal Casino como un catalizador importante para el ciclo de la deuda de Trump. Existe algo de verdad en todo esto, particularmente después de que Trump intentara sin éxito financiar la construcción de sus casinos hermanos en 1989 a través de bonos basura.

El Rescate

Un paquete de rescate permitió obtener segundas y terceras hipotecas sobre la mayoría de sus propiedades. El apalancamiento se convirtió en un tema común para Trump, quien notoriamente trató su problema de bancarrota en cuatro ocasiones. Trump utilizó la cuerda extra de sus prestamistas para saldar la deuda, aumentar sus alquileres y comprar otras empresas, incluyendo más casinos.

Los primeros años de la década de 1990 se vieron muy alterados para la Organización Trump y las perspectivas de su negocio. En 1991 y 1992, dos de los casinos de Trump’s Atlantic City (el Trump Taj Mahal y el Trump Plaza Hotel) estaban declarados en banca rota. Más adelante, se les permitió reestructurar su deuda. Como resultado de la terrible deuda, en 1991, Trump se vio obligado a ceder el 50% de la propiedad del Taj Mahal con sus bonos a cambio de pagos de intereses más bajos y aplazamientos adicionales. Poco después, llegó el cambio de rumbo de Trump en 1995

Las fortunas comenzaron a cambiar en 1995. Ese año, Trump estableció Trump Hotels and Casino Resorts, Inc. y sacó adelante a la compañía, vendiendo finalmente 13 millones de acciones en 32,50 dólares por acción en el 96 para una ganancia de capital de 290 millones de dólares sobre su participación original en la propiedad.

Además, a mediados de la década de 1990, una de las principales inversiones de Trump, el edificio Grand Hyatt que se inauguró en 1980, tuvo un gran éxito. Trump rápidamente vendió su participación a Hyatt por 140 millones de dólares.

Más adelante, por el año del 95, Trump compró el antiguo edificio del Bank of Manhattan Trust ubicado en el 40 de Wall Street. Este edificio se convertiría en una de sus propiedades más famosas. Trump afirma que compró el edificio por sólo un millón de dólares. El edificio estaba disponible con descuento, sin embargo, después de que otro acuerdo con el ex presidente filipino Ferdinand Marcos fracasó, y los dueños del edificio se desesperaron. El valor neto de este edificio, más conocido como el Edificio Trump, tiene ahora un valor de 530 millones de dólares, según Forbes.

La Herencia de Trump

Fred Trump, quien murió en 1999 con un patrimonio de valor estimado entre 250 y 300 millones de dólares, según un artículo del New York Times en el momento de su muerte. Aunque la cantidad específica que Trump heredó de su padre no ha sido revelada, un artículo del New York Times de enero de 2016 muestra que el testamento de Fred Trump dividió $20 millones de dólares después de impuestos entre sus hijos vivos, incluyendo a Donald.

Además, en 2003, se informó que Donald y sus hermanos vendieron una parte de bienes y raíces pertenecientes a su padre por alrededor de 500 millones de dólares. Además de esta herencia, el padre de Trump ayudó al magnate financieramente durante toda su vida, dándole préstamos y acceso a fondos fiduciarios y estableciendo una gran cantidad de bienes y raíces y conexiones políticas para su hijo.

Un informe de octubre de 2018 en el New York Times alega que Trump participó en prácticas dudosas que ayudaron a sus padres a evadir los impuestos y esto los enriqueció durante el proceso.

El Aprendiz

Trump se adentró al mundo de la televisión como un personaje de lucha libre en la World Wrestling Entertainment’s Wrestlemania en la década de los 80 y nunca miró atrás, eventualmente protagonizando un reality show de televisión sobre su negocio llamado, The Apprentice (El Aprendiz). El reconocimiento del nombre de Trump se disparó después de que The Apprentice se emitiera en el año 2004.

En cada temporada, más de una docena de concursantes compitieron por un puesto directivo de seis cifras en una de las tantas compañías de Trump. Un comunicado de prensa emitido por la campaña presidencial de Trump afirma que durante los diez años de historia de The Apprentice y sus series derivadas The Celebrity Apprentice, Trump hizo un total de $214 millones.

La marca de Trump: Un bestseller

Si quieres entender al multimillonario Trump, tienes que mirar más allá de Trump como inversionista de bienes y raíces. Hay que pensar en Trump como una marca, al igual que Coca-Cola Co. o Nike Inc., etc.

Muchas de las propiedades que llevan el nombre de Trump no son propiedad del magnate. Se sabe que la Organización Trump se ha asociado con desarrolladores en acuerdos de licencia. En tal acuerdo, un desarrollador paga a Trump una cuota de licencia. A cambio, se les da permiso para marcar su edificio con el nombre y el logotipo de Trump.

Trump se beneficia al recibir una gran cantidad de regalías, mientras que el desarrollador puede aumentar las tarifas que cobra porque el nombre Trump significa alta calidad y lujo. Según Trump, sus acuerdos de licencia de bienes y raíces, propiedad intelectual, marcas y desarrollo de la marca valen más de $3.3 mil millones. Sin embargo, Forbes fija esta cifra en alrededor de 253 millones de dólares.

Además de bienes y raíces, Trump ha prestado su nombre a una diversa lista de productos que van desde colchones y ropa hasta fragancias y muebles. Estos acuerdos de licencia contribuyen a los ingresos anuales de Trump. Sólo en el año 2014, Trump recaudó 3,25 millones de dólares a través de la concesión de licencias de productos de consumo con su nombre pestado.

Trump encontró otra manera de monetizar su naturaleza abierta, cobrando honorarios por sus conferencias y otras funciones en las que participa. Entre mayo de 2014 y marzo de 2015, intervino en varios compromisos y llegó a cobrar hasta 450 mil dólares por cada presentación. En general, los compromisos de oratoria contribuyeron con 1,75 millones de dólares a los ingresos de Trump sólo durante ese período.

Los libros de Trump

Mientras que Trump ganó prominencia y notoriedad en los años 80 a través de sus negocios y sus coloridas apariciones en televisión, se elevó a un nuevo nivel de fama cuando publicó su primer libro. The Art of the Deal (El Arte de Negociar) fue lanzado en noviembre del 87. Pasó 51 semanas como uno de los más vendidos y ha vendido alrededor de un millón de copias hasta ahora, según la mayoría de los informes.

The Art of the Deal vuelve a aparecer en los titulares de 2016, tras una controvertida entrevista en The New Yorker con el coautor del libro, Tony Schwartz. Schwartz afirma que él mismo escribió “cada palabra” del popular libro. “Donald Trump hizo algunas marcas rojas cuando le entregué el manuscrito, pero eso fue todo”, dijo en una entrevista con Good Morning America de la cadena ABC.

Schwartz, quien Trump observaba casi a diario durante 18 meses al escribir El Arte de Negociar, describe a Trump como un peligroso sociópata cuyos éxitos fueron mitificados en El Arte de Negociar. Schwartz dice que ahora se arrepiente de haber escrito el libro: “Siento un profundo remordimiento por haber contribuido a presentar a Trump de una manera que lo hizo más llamativo y atractivo que como él es en realidad”, dijo Schwartz a The New Yorker.

En respuesta a la entrevista de Good Morning America de Schwartz y al artículo de New Yorker, el campamento de Trump envió a Schwartz una carta de cese y desistimiento y le ha pedido a Schwartz que envíe un cheque a Trump por las regalías generadas por The Art of the Deal, además de un adelanto.

La revelación del presidente reveló que The Art of the Deal generó regalías de 50 a 100 mil dólares en el año 2015. Una revelación también reportó ingresos de entre 1 millón y 5 millones para su libro de noviembre de 2015, Crippled America: How to Make America Great Again (América lisiada: cómo hacer que Estados Unidos sea grande de nuevo). La declaración financiera personal de Trump del año 2015, reveló que el multimillonario recibió regalías de libros que oscilaban entre 85 y 215 mil dólares en 2014.
La verdadera fortuna de Trump en la actualidad

Aunque el imperio Trump abarca muchísimas industrias, el desarrollo y las adquisiciones de bienes y raíces siempre han sido su negocio principal. El ingreso de bienes y raíces de Trump se deriva de muchos tipos diferentes de propiedad. La Organización Trump, por ejemplo, posee cientos de unidades residenciales y espacios de oficina que generan ingresos regulares por alquiler. Según Forbes, The Trump Hotel Collection y las licencias de bienes y raíces aportaron 128 millones de dólares en 2014.

Como Resultado Final

Donald J. Trump ha lanzado un imperio, basado principalmente en su nombre. Tomando grandes préstamos, Trump construyó muchos hoteles lujosos, apartamentos y casinos, que se han convertido en monumentos icónicos del exceso y la exuberancia de la década de 1980. Sin embargo, las empresas de Trump se han enfrentado a cuatro quiebras a lo largo del tiempo. El más reciente fue en 2009, cuando Trump Entertainment Resorts fue devastado por la recesión de 2008. Aunque Trump se ha enfrentado casi a la ruina financiera y a múltiples bancarrotas comerciales, los productos de su marca y nombre y las licencias de bienes y raíces siguen siendo populares y le han ayudado a llegar a los 400 de Forbes durante varias décadas.