10 Razones para tener tu propio negocio

¿No crees que deba existir alguna buena razón por la cual se fundan unos 600.000 nuevos negocios cada año? Bueno, basado en una encuesta informal realizada, hay muchas buenas razones para dirigir nuestro propio negocio. Con un alrededor de 500 (462 para ser exactos) personas propietarias de pequeñas empresas respondieron a la encuesta en la que se les pidió que mencionaran algunas de las razones por las que prefieren ser dueños de su propia pequeña empresa en lugar de trabajar como empleados para una empresa más grande y estable. A continuación, presentaremos una lista de las 10 respuestas más comunes junto con los pensamientos de algunos de los empresarios que respondieron a este enigma.

1. Controlas tu propio destino

Muchos empresarios se consideran a sí mismos personalidades de “tipo A”, que significa, gente a la que le gusta tomar el control y tomar sus decisiones. En otras palabras, tener un negocio les puede ahorrar el tener que trabajar para otra persona. Una razón para ser dueño de una pequeña empresa es la capacidad de dirigir la cultura de su empresa. Cuando tú estás en el asiento del conductor, estás tomando las decisiones sobre la mejor manera de dirigir tu empresa hacia el futuro. Esto puede ser abrumador para algunas personas y uno debe saber cuándo y cómo delegar mejor. Sin embargo, cuando eres capaz de tomar tus propias decisiones sobre la mejor manera de operar día a día, esto te lleva a crear una cultura, una marca y una organización.

2. Puedes encontrar tu propio equilibrio entre tu negocio y la vida privada

Otro de los grandes beneficios más citados de ser dueño de tu propio negocio es la flexibilidad que conlleva, ya sea trabajar desde donde quieras, establecer tu propio horario, usar un camisón o incluso sentarse al lado de tu mascota mientras trabajas. Puedes llevar lo que deseas, conducir una camioneta y pasar mucho más tiempo con tu perro, ¿qué puede ser mejor que eso? Igualmente importante, los empresarios dicen que tener tu propio negocio les permite establecer sus prioridades de una mejor manera. Hacer tu propio horario, lo que te permite pasar tiempo con el propósito más importante de tu vida y la inspiración detrás de ti compañía, como ejemplo. Sea lo que sea.

3. Tú tienes el poder de elegir a tu equipo de trabajo

Cuando trabajas para otra persona, rara vez puedes elegir con quién trabajas. Si no te gustan tus compañeros de trabajo, comienzas a pensar en cambiar de trabajo, buscar maneras de tolerar el ambiente y otras posibilidades. Pero ese no es el caso cuando tú eres el dueño de tu propio negocio, ya que tu puedes tomar las decisiones sobre a quién contratar (y/o despedir). A lo largo de los años irás encontrando a docenas de amigos personales, familiares y antiguos colegas de otros negocios para que trabajen contigo, y estos podrán utilizar sus diferentes capacidades. Rodéate de gente positiva que te dé la confianza y el optimismo que necesitas para seguir adelante. Que te motiven. Elimina a las personas que emiten vibraciones negativas o tóxicas. Cuanto más pequeña sea tu organización, más posibilidades tienes de elegir con quién trabajar y hacer equipo.

4. Con tu negocio tú asumes el riesgo y cosechas las recompensas

No hay duda de que ser dueño de tu propio negocio es una propuesta demasiado arriesgada. Pero, con el riesgo vienen siempre las recompensas. Dicho de otra manera, cuanto mejor gestiones el riesgo, más recompensas podrás cosechar. Puedes experimentar con tu negocio, tomar todas las decisiones en cualquier aspecto que se lleva a cabo. Aprender y mejorar a tu paso. Es como combinar el póquer de alta apuesta con el mejor juego de estrategia de todos los tiempos. Hay un número ilimitado de variables en casi todos los factores de la empresa, y tan pronto como tú piensas que tienes las cosas bajo control en un área, todo cambia de pronto. Específicamente, a muchos nos gusta tener nuestro propio dinero en riesgo, y luego tener que vivir con las consecuencias de nuestras decisiones (ya sean estas buenas o malas). Como cualquier otro gran juego, cuanto más juegas, mejor te sale. Aprendes a reconocer las buenas oportunidades de las malas. Aprenderás a parecer que estás comprometido con nuevos productos, sin comprometerse financieramente con ellos hasta que tengas comentarios y pedidos de tus clientes. También aprenderás a crear nuevas estrategias de salida para situaciones malas y también a cómo maximizar las buenas. Lo más divertido es trabajar en un proyecto durante varios años con tu equipo, superando todos los obstáculos que se presentan, y luego millones de personas lo disfrutarán en todo el mundo.

5. Tu negocio te ayudará a desafiarte a ti mismo

Aunque algunas personas prosperan en la rutina de su trabajo – realizan siempre las mismas tareas día tras día. Como empresario, puedes apostar que cada día estará lleno de nuevas oportunidades para desafiarte a ti mismo, ser creativo y aprender algo nuevo. Pero lo bueno de ser dueño de tu propia pequeña empresa es que rara vez experimentas el mismo día dos veces ,y esto se debe porque cada día, aprendes algo nuevo sobre el hecho de ser dueño de un negocio. Ya sea que se trate de impuestos, de contabilidad o de la plétora de otras cosas que conlleva la administración de una empresa, siempre fascinarán las partes y los conocimientos que aprendes todos los días para mantener el negocio en marcha.

6. Puedes seguir tu gran pasión

Muchos empresarios suelen decir que por las largas horas que invierten en el crecimiento de su negocio, no tienen ganas de trabajar porque en realidad se están divirtiendo en lo que están haciendo. Esto es una elección muy consciente, ganarse la vida haciendo lo que nos gusta. Piense que pasaría más horas de su vida trabajando que cualquier otra cosa que hiciera, así que ¿por qué no convertirla en tu pasión? Todos disfrutamos de la satisfacción de promover y apoyar algo en lo que realmente creemos.

7. Tú puedes hacer las cosas más rápido

Los empresarios en su conjunto parecen tener alergia a la burocracia. En lugar de esperar a que se apruebe -o a que se escriba la guía sobre cómo hacer algo-, los propietarios de pequeñas empresas salivarán ante la oportunidad de hacer las cosas. La mayoría de las grandes empresas están demasiado ocupadas siendo grandes para ser proactivas. Lo mejor que la mayoría puede hacer es reaccionar más rápido que las otras grandes compañías que también son competencia, cuando la ola se acerca a ellas. Las empresas, por otro lado, deberían tener la flexibilidad de ser proactivas, de hacer que las cosas nuevas suban por el mástil para así poder estar a la vanguardia de nuevos productos, técnicas o estrategias promocionales. Nunca subestimes la habilidad de ser verdaderamente proactivo.

8. Puedes conectarte con tus clientes

Hay pocas cosas que entusiasman tanto a los empresarios como cuando interactúan con sus clientes. En lugar de esconderse detrás de una serie de saludos automatizados, los propietarios de pequeñas empresas prosperan tratando individualmente con sus mejores clientes – o tomando la decisión de deshacerse de los clientes que no les gustan. Se puede ser totalmente libre de decidirlo. No tienes que tratar con clientes que a veces son idiotas, incluso puedes despedirlos sin problemas para evitarlos. El cliente siempre tiene la razón puede resultar ser toda una gran mentira.

9. Podrías retribuir a tu comunidad

A muchos empresarios les encanta la idea de que, al construir su negocio, pueden retribuir a la comunidad o a las comunidades en las que operan con los productos y servicios que ofrecen, donando a organizaciones benéficas y, sobre todo, con la capacidad de crear puestos de trabajo, lo que es especialmente importante en estos días. Una persona se puede enorgullecer de estar resolviendo un problema que otros tienen y a su vez, crear oportunidades para que la gente tenga trabajos que les encantan y necesitan. No hay nada más satisfactorio que esto.

10. Puedes sentirte orgulloso de construir algo propio

Una de las mayores diferencias entre ser el dueño de tu propia empresa y trabajar para otra persona, es el sentido de orgullo que se establece al construir algo propio. No hay nada como tener éxito a través de tu propio liderazgo, de tus habilidades, ideas y esfuerzos. Una cosa realmente positiva de ser dueño de un pequeño negocio es que la gente está interesada en ti y en tu historia. No es que se tenga una necesidad ególatra de hablar de tu negocio o de ti mismo todo el tiempo, pero es bueno que la gente esté interesada para beneficiar y reconocer tus esfuerzos.